1. SENDA DE VALMORES

  2. TÉRMINOS MUNICIPALES: Nuevo Baztán, Olmeda de las Fuentes, Pezuela de las Torres.

  3. LONGITUD: Máximo 7 km. Recorrido circular y reversible con posibilidad de limitarlo en función de los objetivos.

  4. DIFICULTAD: Baja.

  5. DESNIVEL: Máximo de 100 m.

  6. DURACIÓN MEDIA APROXIMADA: Hasta cinco horas y media, realizando el paseo completo, lentamente y con buen aprovechamiento pedagógico. Incluye la visita al Conjunto Histórico/Artístico.

  7. ÉPOCA RECOMENDABLE: Todo el año, evitando las horas centrales del día durante los meses de Junio (2ª mitad), Julio y Agosto.

  8. SERVICIOS E INFRAESTRUCTURAS:

  9. Monitores bajo solicitud en la Oficina de Turismo

  10. Tiendas y bares en la población.

  11. Manantiales en el recorrido. (Sin calificación médica de potable/no potable).

  12. ACCESOS DESDE MADRID:

  13. Carretera de Barcelona N-II, desvío en Torrejón de Ardoz hacia Loeches M-206, M-219 hasta Nuevo Baztán.

  14. Carretera de Valencia N-III hasta Arganda, desvío por la M-300 a La Poveda, M-209 y tras pasar Campo Real desvío por la M-224 hasta el desvío de Pozuelo del Rey y M-219 hasta Nuevo Baztán.

  15. CARTOGRAFÍA:

  16. I.G.N., S.G.E.: 560 (20-22).- 1:50.000.

  17. I.G.N.: 560-VI.- 1:25.000.

  18. Consejería de Política Territorial: 560 4-3, 4-4.- 1:10.000

  19. POSIBILIDAD DE VISITAS COMPLEMENTARIAS:

  20. Zonas húmedas: Laguna del Campillo, Graveras del Tajuña, Laguna de Eurovillas (N. Baztán).

  21. Puntos de interés geológico: Llanos de Campo Real, Valle del Arroyo de la Vega.

  22. Observación de ecosistemas esteparios: Llanos de Campo Real.

  23. Poblaciones de Interés: Olmeda de las Fuentes, Chinchón, Alcalá de Henares.

  24. DATOS DE INTERÉS:

  25. Recorrido circular diseñado para descubrir la impronta del hombre en el paisaje, así como la evolución del “medio humano y natural” frente a las diferentes actuaciones, tanto antiguas como modernas.


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La realización de la senda ecológica de Valmores aúna el interés naturalístico de un recorrido por el campo con el acercamiento a un caso histórico singular de implantación de actividades económicas y fundación de una población junto con sus consecuencias sobre el uso del territorio y sus recursos. 


El recorrido se inicia con la visita a la población de Nuevo Baztán, cuya fundación, desarrollo y declive están bien documentados, y que representa un enclave único por su interés arquitectónico.


En las proximidades de la gasolinera se eleva un olmo de características muy especiales. Tras el ataque de la grafiosis, enfermedad que hizo desaparecer los olmos de toda Europa, algunos ejemplares de la Comunidad fueron tratados debido a su especial significado. El único que se mantiene en buenas condiciones es el de Nuevo Baztán, que sigue acogiendo bajo su amplia copa a los viejos del lugar. Tanto los bordes de la carretera de Pozuelo del Rey como la salida por la carretera de Alcalá de Henares estaban flanqueadas por una impresionante hilera de enormes olmos centenarios que no pudieron escapar del ataque de la enfermedad.


La salida de la población se realiza junto a un antiguo abrevadero y próxima a la actual zona de expansión industrial de Nuevo Baztán. El “Cuarto Lote” es una muestra de una antigua unidad agrícola escindida del casco urbano que ha recuperado su actividad original.


Un seto de arizónicas abre paso a la zona de paramera que incluye el recorrido. Durante varios cientos de metros el camino rural permite analizar diferentes contenidos (dependiendo de la época del año) que no pueden ser separados por disciplinas.

El resto de la senda discurre ya por campo. Es un camino suave, sin dificultad y con escasos desniveles. No obstante, por situarse en su totalidad alejado de poblaciones, es preciso proveerse de agua y comida. El recorrido es circular, pero es posible modificarlo si así se desea acortándolo hasta la confluencia del arroyo de la Vega y la carretera a Olmeda de las Fuentes. Esta senda discurre por terrenos representativos de la fisonomía típica de la región sureste de la Comunidad, caracterizada por la presencia de amplios páramos o alcarrias de cima plana entre los que los ríos Henares, Jarama y Tajuña han labrado sus valles.


El recorrido permite aproximarse a un análisis de la evolución que ha seguido el territorio en esta zona valorando la interacción entre los diferentes factores actuantes: litología, estructura geológica, clima, vegetación, ocupación humana, cambio en los usos del territorio y los impactos que sobre el medio han causado éstos. El comienzo del recorrido en Nuevo Baztán, da pie a considerar los impactos sobre el medio que genera el inicio de una nueva actividad económica en una zona, sus implicaciones en el aprovechamiento de recursos, en los movimientos de población e impactos de tipo socioeconómico.


La historia geológica regional nos permite comprender la actual configuración del paisaje (geomorfología) y las implicaciones ambientales de esta morfología: karstificación, inestabilidad de escarpes, presencia de rocas de interés económico, hidrogeología, etc.


Por otra parte, en este paisaje se observa la situación de la vegetación actual valorando las consecuencias de actividades agrícolas, de aprovechamiento forestal en otras épocas, y de las repoblaciones realizadas, así como de los cambios en las prácticas agrícolas actuales.

Mapa de ruta

Manantial Fuente de la teja

En la margen derecha del camino, hacia el pinar, son abundantes las setas de diferentes especies en la época apropiada. En el punto en que el camino describe una suave curva a la derecha, no encontraremos en la concavidad de una cacera del páramo que recorre las aguas superficiales cuyas huellas podremos ver si ha llovido recientemente. A la izquierda, unos cortados arenosos muestran las huellas de ocupación por abejarucos que hoy han abandonado la zona.


En el camino es fácil encontrar huellas y excrementos de zorro y, probablemente, de tejón. A partir de aquí se inicia el cauce del Arroyo del Reguerón, que seguiremos y luego cruzaremos en más de una ocasión.


Nos encontramos ya en el borde del páramo para iniciar el descenso a lo largo de la ladera. A la izquierda, entre los árboles, podremos ver una peculiar mancha de residuos de color gris y casi desprovistos de vegetación. Se trata de las cenizas de un horno de cocción de cal cuyo elevado pH hace que todavía hoy no hayan sido completamente ocupadas por la vegetación autóctona, aunque sí por la fauna, que excava fácilmente sus madrigueras en este material poco consolidado. El afloramiento de calizas en este borde (o de yesos en otros sectores próximos) y la presencia de vegetación arbórea, utilizable como combustible, convirtió la producción de cal y mortero de cal para construcción en una opción económica interesante.

Senda de Valmores

El camino recorre sucesivamente las tres unidades en que se articula el paisaje de la zona y que es además representativo del de gran parte del sureste regional:


1. La superficie del páramo o alcarria

2. Laderas del valle

3. Fondo del valle


El primer segmento recorre el páramo en que podemos distinguir dos unidades de paisaje: los cultivos de secano y las manchas residuales de vegetación autóctona. El terreno es arcilloso, correspondiendo a una capa detrítica de edad pliocena, que se encharca con facilidad lo que ha llevado a la construcción de drenajes artificiales, que podemos distinguir como un corredor arbolado entre las amplias parcelas roturadas para el cereal de secano. Entre estas además hay afloramientos rocosos no cultivados y otras parcelas abandonadas que permiten la conservación de manchas de vegetación natural.


La superficie del páramo aparece suavemente ondulada, con aparición de masas calizas y depresiones. Las duras condiciones climáticas de la paramera obligan a especiales adaptaciones de la vegetación que podremos observar en las hojas coriáceas de encinas y coscojas), espinas de la aulaga y el resistente tomillo. Al abrigo de encinas y coscojas abunda el torvisco. También encontraremos romero, majuelos, etc.


El camino desciende suavemente apareciendo a la derecha del mismo una zona de pino carrasco repoblado hace unos cuarenta años. La senda se halla precisamente en la zona ecotónica entre el pinar y la vegetación autóctona. El pino es un árbol resistente, capaz de medrar en suelos muy pobres, lo que, le convierte en una buena opción para la recuperación de suelos muy degradados.

Esto, junto a la pendiente del terreno, que facilitaba la construcción de hornos, hace que encontremos varios de ellos a lo largo del mismo. Estas actividades, a las que hay que añadir el carboneo, que también se practicó, han diezmado considerablemente el arbolado original.


Subiendo hacia el horno veremos el efecto de retención del suelo que desempeñan las pequeñas matas de tomillo en esta ladera desprovista de otra vegetación. En este tramo es frecuente ver, y aún más oir, a los arrendajos

Desde el borde de la masa de cenizas tenemos una primera panorámica del valle en que podemos apreciar los diferentes aspectos que confieren los tipos de vegetación al paisaje. Se ven también unas llamativas “estrías” a lo largo de las vertientes opuestas del valle, que seguiremos viendo en otros puntos del recorrido.


En la ladera aparecen también arcillas abundantes bajo las calizas del páramo que hacen aflorar las aguas, que han infiltrado a través de esas calizas, dando origen a numerosos manantiales en las laderas de estos valles (que se manifiestan en los toponímicos, como Olmeda de las Fuentes) y que quedan evidenciados por la presencia de juncos.


El camino que seguimos presenta una bifurcación. Para continuar el recorrido seguimos los carteles indicadores y cogemos el camino que sale a la izquierda hasta cruzar el cauce del Reguerón para adentrarnos en una importante masa de quejigos, la tercera especie de este género que aparece aquí. Prefiere estas laderas abrigadas y más húmedas. Sus hojas, marcescentes, muy polimorfas, son más grandes y tiernas que las de las otras dos especies, de color verde brillante cuando jóvenes y luego más amarillentas, dentadas pero no pinchosas. El follaje es también menos denso y el porte más esbelto. Son abundantes las agallas de forma esférica y otras de aspecto estrellado con un orificio, que a veces aparecen en grupos.


Si visitamos Valmores en primavera, en este bosque y a lo largo del resto del camino por la vega, disfrutaremos del continuo canto de la multitud de pájaros que habitan la zona.


Saldremos del bosque de quejigos a la altura de unas ruinas llamadas Paredones de San Blas que, aunque de utilidad no documentada, parecen corresponder a los restos de un almacén o como indican otros, restos de antiguas tenerías. Muestran señales de recientes desplomes, por lo que no es recomendable aproximarse demasiado. Entre las ruinas aparecen algunas falsas acacias.

A continuación nos aproximaremos de nuevo al cauce del Reguerón en cuya vertiente destacan multitud de matas de juncos. Mirando entre ellos, se aprecian algunas tobas. Es sin duda un lugar de afloramiento de aguas subterráneas. En otoño podremos encontrar aquí algunos hongos del género Peziza, además de abundantes pedos de lobo. También empiezan a ser frecuentes rosales y zarzas.


La olmeda citada corresponde a la parte más baja de una zona húmeda cuya mejor representación es el manantial de la Fuente de la Teja.


Volviendo al camino principal se recorre ahora el valle en sentido descendente hacia su cruce con la carretera a Olmeda de las Fuentes. Tras cruzar la carretera empiezan a ser frecuentes bloques de yesos en que abundan maclas en punta de flecha. De haber subido hacia Nuevo Baztán por la carretera, se habrían hecho evidentes los riesgos de desprendimientos de estos bloques sobre la calzada. Aunque aquí no se vean claramente los taludes responsables, sí se puede deducir su origen.

     

Al final, la senda se estrecha y llegamos a las ruinas de lo que debió ser una posada en el camino a Olmeda de las Fuente o según los estudiosos en la Fundación y complejo de nuevo Baztán, los restos de la Fábrica de Tintes, lugar donde se teñían los paños que ya venían bateados desde los batanes y molinos del valle y del Tajuña y que posteriormente se confeccionaban en la Fábrica de Paños de nuevo Baztán.


A partir de aquí, el camino toma pendiente subiendo de nuevo la ladera. En este tramo, el borde izquierdo del camino es un escarpe acusado en el que queda expuesto el escaso suelo desarrollado junto a las raíces de los quejigos.


El camino describe una curva a la derecha en un punto en que las aguas de arroyada han formado profundos canales de erosión cortando una parte de la pista. Al final de la cuesta se llega a un pequeño mirador, llamado El balconcillo, desde el que se disfruta una inmejorable vista del valle y permite tomar un descanso. Desde aquí seguimos los indicadores y el trazado del camino hasta llegar de nuevo al Conjunto Histórico.

Senda de Valmores

Senda de Valmores

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