EL navarro Juan de Goyeneche (1656-1735) abandonó pronto su tierra natal, en el valle del Baztán, para trasladarse a Madrid. Aquí inició su esmerada formación en el Colegio de la Compañía de Jesús, donde entró en contacto con algunos de los que serían influyentes miembros de los grupos intelectuales Y de poder  del cambio de siglo. Entre ellos se encontraba el Padre Bartolomé Alcázar, cuya influencia sería decisiva en la conformación de su personalidad, pues a su condición de preceptor o maestro unía Alcázar la de intelectual, lo que le llevaría posteriormente a ser uno de los fundadores de la Real Academia de la Lengua en 1714.


Su formación y sus inquietudes intelectuales le llevaron a encontrarse desde muy joven entre aquellos reformistas, renovadores o novator, que propugnaban y perseguían la renovación política, económica, científica y cultural de España como única posible solución de la decadencia en que había caído el país a partir del reinado de Felipe III. El mismo ocupó un lugar destacado en la corte de Carlos II (último monarca de la casa de los Austrias),, en la que desempeñó varias tesorerías (fue tesorero de las Milicias Reales, de la reina Mariana de Neoburgo, y de la madre del rey, doña Mariana de Austria). y, en el marco de estas preocupaciones pueden encuadrarse sus actividades como escritor, editor y empresario periodístico. En 1685, publicó una obra sobre la antigüedad y blasones del Valle del Baztán (“Executoria de la Nobleza, Antigüedad y Blasones del Valle del Baztán”), en homenaje a su valle natal. En 1668 y 1692, respectivamente, patrocinó la impresión de los escritos de Sor María de Agreda y la obra de Antonio Solís “Varias poesías sagradas y profanas” y en 1697  fundó la Gaceta de Madrid, una publicación periódica que disponía de un grupo de corresponsales y traductores que  favorecieron la introducción de las novedades europeas en España-, pero también su decidido apoyo a la causa del Duque de Anjou en los problemas sucesorios surgidos tras la muerte del último Austria en 1.700. Estos problemas acabaron  desembocando en una larga guerra, la de Sucesión, en la que se enfrentaron tanto  dos opciones políticas contrarias como dos actitudes distintas ante la crisis española y por lo tanto ante la adopción de medidas que condujeran a paliar la grave crisis a la que se enfrentaba España. Por un lado estaban aquellos que añoraban el esplendor de tiempos pasados y confiaban en la continuidad dinástica (Casa de los Habsburgo) para solucionar los problemas actuales, y por otro lado, los que apoyaban la causa borbónica, abiertos a Europa y quienes  veían en la monarquía borbónica la solución a  la decadencia nacional y la modernización del país.


Goyeneche había estado muy vinculado a la antigua dinastía, cuya continuación propugnaban quienes apoyaban al archiduque Carlos, pero su carácter y sus ideas sobre la renovación nacional le situaban en la vanguardia política e hicieron que se comprometiera abiertamente en la causa del futuro Felipe V. Ello le llevó a costear cierto utillaje o hacer préstamos para el abastecimiento de la tropa, en 1702 costeó a sus expensas buena parte del utillaje de la flota española para la defensa de Cádiz contra la armada inglesa.

Gracias a esto, logra el rechazo de la flota inglesa en el momento más determinante de la contienda. Gracias a la influencia de Goyeneche se pudo realizar el traslado de los ejércitos borbónicos entre Francia y España a través de la frontera navarra, lo que supuso un factor importante para decantar la victoria de Felipe V. Asimismo, facilitó préstamos a Felipe V para aprovisionamiento de la tropa, e incluso, cuando el apoyo de Luis XIV a su pariente pareció flaquear, levantó una fábrica de paños para abastecer de uniformes al Almacén General de Vestuarios para la Tropa, y así no tener que importarlos de Francia. Corría el año 1710 y Goyeneche eligió una población relativamente cercana a Madrid para erigir su industria, la actual Olmeda de las Fuentes, dedicada fundamentalmente a labores agrícolas y con un grave problema de despoblamiento.


Su postura se fundaba en las ventajas que podrían derivarse de que un Borbón reinara en España, puesto que Francia era una potencia de primer orden en ese momento. Sus simpatías no estaban con Luis XIV, sino con el antiguo ministro de finanzas Jean Baptiste Colbert, cuyas teorías económicas y financieras cambiaron el sistema impositivo francés y potenciaron el despegue industrial y comercial del país. Tales ideas, conocidas bajo el nombre de colbertismo, tuvieron pronto eco en algunas naciones europeas y en ciertos círculos progresistas españoles. Uno de sus representantes, el conde de Oropesa, intentó, infructuosamente, aplicar tal política económica en los últimos tiempos del reinado de Carlos II. Años más tarde, Juan de Goyeneche volvió sobre los planes para materializar estos conceptos, contando con las ventajas que supondría para sus fines el triunfo del pretendiente francés. Pero sus intenciones iban más allá del ámbito público; trabajó sobre la idea de aplicar el colbertismo a una empresa propia, como experimento ejemplarizante que estimulara posteriores iniciativas, oficiales o particulares.


Poco a poco fue pergeñando el concepto sobre el que sustentó la creación del Nuevo Baztán, un conjunto urbano situado en sus posesiones de Olmeda de las Fuentes, dirigido por él y destinado a solucionar puntualmente dos problemas importantes en la España de la época: la recesión demográfica y la gravísima desindustrialización, patente desde principios del siglo XVII. La fundación, de nueva planta, preveía la instalación de un complejo industrial receptor de población, con suficiente capacidad de crecimiento como para activar la comarca tanto económica como demográficamente y para generar una producción de objetos suntuarios que pudiera competir con el mercado extranjero, reducir las importaciones y sanear una economía bastante maltrecha. En ello invirtió su esfuerzo y su fortuna personal, y consiguió el favor del nuevo monarca, que le concedió las exenciones, privilegios y franquicias que el ministro Alberoni había dispuesto en su política de activación industrial. Así, el ambicioso programa colbertista se inició en 1715 con la instalación de una fábrica de sombreros de munición, artículos textiles y de cuero, que servían todavía para abastecer, aunque no exclusivamente, al Almacén General de Vestuarios para la Tropa. En los años siguientes el complejo se amplió con nuevas fábricas de papel y vidrio, manufacturas de licores, cerería, confitería, curtidos, zapatería, tejidos de seda, cintas, pañuelos y colonias, todas ellas actividades altamente especializadas que atrajeron a un buen número de técnicos en cada campo, así como a personal sin cualificar y a cierto número de agricultores, que se encargaban de la producción tanto del alimento para la pequeña población como de algunas de las materias primas necesarias para las manufacturas.

Cinco años después de la fundación las fábricas estaban a pleno rendimiento, la población ascendía ya a unos 500 habitantes y la demanda de los productos era tal que permitía proporcionar trabajo a los habitantes de las villas cercanas. Semejante éxito decidió a Goyeneche a ampliar nuevamente el conjunto industrial, esta vez con una fábrica de cristal, una manufactura de lujo que despertó el interés de Felipe V, quien demostró su apoyo mediante franquicias y exenciones con carácter de monopolio. Fue la culminación de su obra, la máxima expresión de sus ideales políticos.


Después de tener en marcha Nuevo Baztán, Goyeneche se propuso elevar el nivel de vida de la comarca en su torno. Ahí entre en juego Illana. Porque por un Decreto de 23 de octubre de 1718 estableció en La Olmeda de la Cebolla y en Illana sendas “fábricas de paños, antes, gamuzas, sombreros y otros géneros…”, productos todos ellos que antes se traían de fuera de España. Si en el Nuevo Baztán colocó fábrica de aguardientes, de gamuzas, de antes y sombreros, tenerías… para hacer “texidos de sedas, pañuelos, colonias y cintas…” llegó a instalar una fábrica de cristales finos, y de vasos, trayendo oficiales de Francia y los Países Bajos, en otros pueblos del entorno añadió otras pequeñas fábricas de lo mismo: concretamente en Almonacid de Zorita y en Chinchón, con molinos y tenerías en las riberas del Tajo y del Tajuña.


Además de esa labor verdaderamente ilustrada y benéfica, industrial y poblacional, Juan de Goyeneche levantó, desde el punto de vista personal y familiar, diversos palacios. Es en 1713 cuando encarga a Churriguera el Nuevo Baztán (el pueblo, el palacio, la iglesia…) e inicia la construcción de sus palacios en Illana, Saceda de Trasierra y Almonacid de Zorita, todos ellos actualmente conservados en mejor o peor estado. Concretamente el de Illana, con un diseño sobrio de fachada, cuyas líneas maestras daría sin duda José de Churriguera, está hoy muy maltratado. Solo queda de él (en tiempos estuvo dedicado a Cuartel de la Guardia Civil) la fachada y el hermoso escudo que la remata.

En Madrid deja también importante huella con la edificación del Palacio Goyeneche, obra de Churriguera, en la calle de Alcalá, hoy sede de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Su apoderado principal y sobrino, Juan Francisco de Goyeneche, Marqués de Ugena, legó a los descendientes de su tío el Palacio de la Calle Huertas, hasta la fecha reciente sede de la Cámara de Comercio de Madrid.

En el año 1684, como muestra de su religiosidad, es cofundador de la Real Congregación de San Fermín de los Navarros, en cuya Junta acepta el cargo de Celador de Pobres. Su citado sobrino y sus hijos fueron Prefectos de la Real Congregación, prefectura que posteriormente asumieron los Reyes de España.  Tuvo el señor de Nuevo Baztán -no quiso títulos nobiliarios ni honores- el raro mérito de ser el hombre de confianza del último Austria y del primer Borbón español, al que apoyó financieramente, arriesgando su patrimonio en la Guerra de Sucesión. Apostó por los Borbones porque consideró que su patria necesitaba una modernización.


Ayto Nuevo Baztán © 2014 - Todos los derechos reservados

Web diseñada por www.lawebdelinformatico.es

  1. INTRODUCCION - EL VALLE DEL BAZTÁN

  1. Juan de Goyeneche

  2. Jose de Churriguera

Goyeneche de M.Jacinto Meléndez

Juan de Goyeneche

Estatua Juan de Goyeneche

Murió cristianamente en su lugar de Nuevo Baztán el 12 de abril de 1735, tras hacer testamento en 1733 siendo enterrado en la bóveda de la Iglesia de San Francisco Javier, debajo de la cúpula central. Su mujer había muerto antes, en 1728.  Todos cuantos han estudiado la figura de este prócer navarro han coincidido en alabarle por sus virtudes, inteligencia y voluntad decidida. Como un ejemplo, he aquí la frase que le dedica W. Callahan en su magnífico trabajo Don Juan de Goyeneche publicado en “The Business History Review”, XLIII, nº 2 (1969) que nos dice que “no puede dudarse de que [Goyeneche] aceptó con sinceridad el punto de vista sostenido por muchos economistas españoles de su tiempo de que la nobleza estaba obligada, más que cualquier otra clase, a contribuir al progreso económico de la nación”. Goyeneche fue precisamente uno de los que mejor entendió esta obligación moral, y la vino a poner en práctica precisamente en la Alcarria, y más concretamente en Nuevo Baztán. Como colofón a la categoría de Goyeneche sirvan las palabras de Felipe V a su confesor: "Si tuviera dos vasallos como Goyeneche, pondría muy brevemente a España en estado de no depender de los extranjeros, antes reduciría a éstos a depender de España".

Palacio RABA

INICIO

Página principal de la web

HISTORIA

Conoce la historia del pueblo

PROTAGONISTAS

Fundadores y referentes

PROYECTO

Diseñando Nuevo Baztán

CONJUNTO HISTORICO

Lugares que no te puedes perder

ENTORNO NATURAL

El encanto de la tierra

GUIA

Alojamiento y restaurantes

SITUACION Y PLANO

Como llegar a Nuevo Baztán

OFICINA DE TURISMO

Todo lo que necesitas a un click

GALERIA DE IMAGENES

Momentos inmortalizados

ENLACES DE INTERES

Nuevo Baztán recomienda